
En
primer lugar se debe tener en cuenta que algunas noches se puede
dormir en el tren: os ahorraréis una noche de alojamiento,
no perderéis el día viajando y no se duerme mal del
todo. Muchos compartimentos son fácilmente convertibles en
cama y, si queréis reservar litera, solo deberéis pagar
un suplemento que rondará los 10 euros (según el país).
En las ciudades la mejor opción para dormir son los hostales
y albergues de juventud. Son baratos, limpios, suelen ser céntricos
y conoceréis gente de todo el mundo al compartir habitación
con más personas.
Normalmente
se suele encontrar cama sin problemas, pero en temporada alta y en
las grandes ciudades es probable que los encontréis completos.
Por ello puede resultar útil llevar los teléfonos de
los albergues de las grandes ciudades y llamar uno o dos días
antes para reservar.

Otra opción es viajar con tienda de campaña,
saco de dormir, camping gas, etc. Yo no lo recomiendo ya que los campings
suelen estar alejados, el montar y desmontar hace perder mucho tiempo,
el equipaje aumenta considerablemente y por lo tanto se está
mucho más cansados, con lo que haréis menos cosas y
os moveréis menos y, al fin y al cabo, la diferencia de precio
respecto a los albergues no es tanta.
Mi opinión es que es mejor viajar menos días pero
mejor, que más pero peor.